No puedes tener sexo estupendo sin una conversación estupenda


Esta entrada se publicó en amor y está etiquetada con , , , , , en por .

Por Sue Johnson (doctora en Psicología; referente del Mindfulness Gijón)

Trad. Ben Carral

Pareja hablando en la camaLa excitación comienza con una conexión profunda y significativa

El sexo es confuso. ¿Se trata principalmente de lujuria y la búsqueda del Gran Orgasmo? ¿Se trata de un mero truco de la naturaleza para que nos reproduzcamos? ¿Es una adicción? Al trabajar con parejas, he aprendido que realmente necesitamos recordar que al sexo lo llamamos hacer el amor por una razón muy buena. En los mamíferos que crían a los jóvenes, el sexo es un comportamiento de vinculación. En el sexo, la conexión emocional no es la guinda del pastel; es lo que crea el sentido de seguridad que nos permite espontaneidad, apertura y juego erótico.

Si pensamos en el sexo como vinculación, nos ayuda a tener mejor sexo y mejores relaciones. Debemos recordar que:

Cuando las parejas tienen relaciones amorosas de larga duración que también son calientes, es casi seguro que NO se debe a que lean revistas como Cosmopolitan en busca de consejos sexuales o coleccionen cestas de juguetes sexuales o prendas especiales. Lo más probable es que la clase de técnicas que ofrecen las revistas, como hacer el amor sobre la secadora a toda marcha, terminen en una risa embarazosa o incluso en una lesión física en vez de en una conexión sexual. La investigación sobre la vinculación y el sexo es clara: quienes se limitan a centrarse en la sensación y la ejecución se pierden la dimensión del sexo que realmente hace que funcione: la conexión emocional. Entonces terminan buscando pasión en el lugar equivocado.

La evidencia muestra que las parejas vinculadas seguramente, que son más abiertas emocionalmente entre sí, tienen más sexo y lo disfrutan más. Su vida sexual está respaldada por la fuerza más poderosa: el anhelo de conexión emocional. La manera en que tratamos con este anhelo determina cómo hacemos el amor. Si desconectamos este anhelo, pasamos al sexo desapegado y sin emociones. Es un poco como bailar sin música. No sorprende entonces que necesitemos posturas extrañas y todo un cargamento de juguetes sexuales para hacer que la cosa marche.

Cuando las parejas aprenden a abrirse, a compartir emocionalmente y a responder a las emociones del otro, su vida sexual mejora. Pueden compartir sus necesidades, fantasías e inseguridades sexuales. Cuando el sexo no es como queréis que sea, debéis fijaros primero en vuestra conexión emocional y en cómo sintonizar el uno con el otro en este nivel. Podéis comenzar escribiendo cada uno algo que queráis que vuestra pareja sepa acerca de vosotros y de vuestra sexualidad.

A diferencia de las películas, la mayoría de las personas tiene asuntos y sensibilidades sexuales. El sexo es como todo lo demás: a veces funciona y a veces no. Todos atravesamos momentos en los que nos sentimos menos deseables o excitados. Quizá el cansancio o los problemas de salud tengan algo que ver. Si esperamos que todo acto sexual sea una sinfonía que nos deje a los dos en lo más alto, vamos a sufrir una poderosa decepción.

Una de las principales razones por las que las parejas vinculadas seguramente informan de mejores vidas sexuales es que se pueden abrir y comunicar cuando las cosas funcionan y cuando no. A menudo, un problema sexual se trata realmente de un mero problema de comunicación. Por ejemplo, si un hombre pierde su erección, en vez de cerrarse a su compañera porque se siente avergonzado, la pareja debería hablar de maneras de tratarlo. Sarah le dice a Tom: «No me importa si a veces pierdes parte de tu erección. Sé lo estresado que has estado. Puedo acercarme y ayudarte a encenderte otra vez. Pero si te encierras, te alejas y te niegas a hablar, entonces me enfado y nos atascamos». Sarah reafirma a Tom. Se unen como equipo y encuentran el modo de volver a hacer el amor estupendamente.

Jack me dice: «No me daba cuenta de que la necesidad de Kim de cogernos y hablar antes del sexo tenía que ver con que ella se sintiese realmente segura conmigo y se abriera a mí. Era como un juego preliminar para ella. Una vez que entendí que ella necesitaba saber dónde estaba yo y cómo me sentía para dejarse llevar conmigo, descubrí que hablar un rato no era tan malo». Cuando una pareja se une como equipo, pueden encontrar el modo de volver a hacer el amor estupendamente.

Sabemos que si dedicamos un poco de tiempo y aprendemos a compartir nuestras emociones, podemos tener lujuria, y amor, y pasión y juego con nuestra pareja. Simplemente tenemos que aprender a encender la música emocional.

Fuente:
Sue Johnson, «You Can’t Have Great Sex Without Great Conversation», en Yourtango.com, 14 de agosto de 2014, visita: 21 de octubre de 2014, trad. Ben Carral.