Archivo por meses: Octubre 2014

La Love Revolution está en marcha


Esta entrada se publicó en amor y está etiquetada con , , , en por .

Por Ben Carral (profesor de meditación y relaciones saludables; director del Mindfulness Gijón)

Ben CarralTraduzco un estado que la doctora Sue Johnson publicó en su muro de Facebook el día 12 de este mes:

Estoy completa y humildemente agradecida por la oportunidad de ayudar a las parejas a formar una conexión amorosa; y por la alegría que me produce y el maravilloso equipo que trabaja conmigo —avanzando y mejorando—; la gratitud siempre me conecta con el momento.

Esta es precisamente la razón por la que he puesto en marcha el Grupo Mindfulness de Gijón (Asturias) y retomado la carrera de Psicología que empecé hace unos diez años. Si algo he aprendido, es que el amor es lo más importante. Me siento horrorizado al observar la clase de relaciones que construimos, al escuchar las barbaridades que se dicen sobre el amor en la calle y también entre algunos supuestos profesionales. Así que dedicaré mi vida a hacer justamente lo mismo que hace Sue: pondré todo mi empaño en ayudar a crear conexiones amorosas. Hay quien me llama pasteloso por sentir, pensar y actuar de esta manera; qué se le va a hacer, pese a quien le pese así es como quiero ser.

Lo que está claro es que la Love Revolution ¡está en marcha!

Las leyes del amor


Esta entrada se publicó en amor y está etiquetada con , , , , , , , en por .

Por Sue Johnson (doctora en Psicología; referente del Mindfulness Gijón)

Trad. Ben Carral

Sue JohnsonHace unos meses fui a la ópera; Carmen de Bizet para ser precisa. En la primera escena, cuando Carmen sale paseando y seduce a unos 30 soldados haciendo pucheros, canta: «El amor es un niño gitano, jamás, jamás ha conocido ley». Todos los poetas y filósofos de las historia estarían de acuerdo y cantarían el coro con ella. Al fin y al cabo, todo el mundo sabe que el amor romántico es misterioso, irracional, pasajero. Simplemente algo en lo que caemos y después salimos. Pero esto nos deja con un gran problema.

Ahora dependemos cada vez más de nuestras parejas románticas para el apoyo y la conexión social que necesitamos. La mayoría de nosotros ya no vivimos en pueblos. Si tenemos suerte, vivimos en una comunidad de dos. Y cada vez más de nosotros nos quejamos de soledad crónica y, por primera vez en la historia de la humanidad, la unidad básica de la sociedad, la familia, se fundamenta casi por entero en sentimientos de amor y afecto. Construir estas relaciones preciosas e indispensables sobre una sombra, un misterio tan fuera de control, ¡parece un poco arriesgado! Quizá por eso, en mi parte del mundo, la pregunta más frecuente en Google durante el último año fue qué es el amor, y también cómo se hace. Pero está bien.

De hecho, Bizet y su versión sin ley del amor ¡está desfasada! Ahora sabemos que el amor tiene sentido, y no solo podemos darle sentido, sino darle forma. Es un avance decisivo, una gran idea, un cambio de paradigma, una revolución. ¿Cómo sucedió? Bueno, en la década de 1990, los científicos sociales empezaron a observar sistemáticamente a las parejas haciendo lo que todas las parejas hacen: pelear, reconciliarse, despedirse, pedir atención o enfrentar juntos situaciones de miedo. Investigadores como yo misma hemos estado ocupados codificando las expresiones de las caras de las parejas, señalando las respuestas exactas que llevan a una relación de la desesperación al deleite, poniendo a las parejas en escáneres cerebrales y midiendo sus hormonas.

La ciencia se ha centrado por fin en los dramas que componen nuestras vidas emocionales cotidianas, señalando, por ejemplo, por qué nos preocupan los sentimientos heridos y qué supone una disculpa eficaz. En mi laboratorio hemos estudiado con éxito cómo ayudar a las parejas no solo a incrementar su satisfacción en la relación, sino a crear la responsividad amorosa que verdaderamente repara su vínculo emocional. Bueno, esperad un momento, podemos mejorar las habilidades de comunicación en terapia, pero ¿realmente podemos crear amor y confianza? ¿Realmente podemos hacerlo? 20 años de investigación dicen que podemos, pero solo si sabemos cómo darle sentido al amor, solo si comprendemos las leyes del amor.

Observemos cuatro de ellas; cada una apoyada por muchos estudios de investigación.

Ley número uno. En esencia, el amor romántico es una versión adulta del vínculo emocional entre la madre y el niño, con las mismas emociones llenas de energía, un anhelo impulsivo de cercanía física y emocional, la necesidad de un refugio seguro, la seguridad y conexión que disminuyen el miedo y el estrés, la misma agitación emocional ante la amenaza de pérdida y separación, y las mismas tres estrategias y movimientos para tratar con nuestra necesidad de cercanía. Seamos claros, este vínculo, con los padres y luego con nuestras parejas, no es una cuestión pequeña, es un antiguo código de supervivencia programado en nuestros cerebros cuando nacemos, pequeños e indefensos.

Si llamamos y nadie acude, es aterrador. Sabemos que el aislamiento, ser privado del cuidado de otros, es la señal de peligro definitiva, nos puede dejar indefensos; puede matar. Un estudio de House demuestra que el aislamiento emocional ¡es más peligroso para tu salud que fumar o no hacer ejercicio! Y tienes tres veces más probabilidades de sufrir un derrame o ataque al corazón si tienes que enfrentar el mundo solo. Estamos reconociendo que nacemos para conectar, es nuestro instinto más profundo, más poderoso que el sexo o la agresión.

¿Cuál es la primera ley del amor? Es que se trata de un código de supervivencia y que regula nuestro sentido de seguridad o peligro. El modelo para nuestra manera de amar es el vínculo con nuestro primer cuidador. De adultos, este vínculo es diferente en cuanto que no necesitamos que nuestras parejas se encuentren físicamente presentes todo el tiempo; podemos recurrir a ellas en nuestras mentes y utilizarlas como señales de seguridad para calmarnos. Cuando vuelo, según despega el avión, escucho en mi cabeza la amorosa voz de mi marido y mi corazón se estabiliza aunque estemos ascendiendo a 12 mil metros de altura. Si quieres pensar en esto en términos de una droga, pensar en mi marido probablemente enciende en mi cerebro una hormona de vinculación llamada oxitocina y esto ¡apaga el miedo! ¡Qué inteligente!

Ley número dos. No hace tanto, la creencia era que las madres no debían coger a los niños porque les volvía debiluchos dependientes. De hecho, ahora sabemos que les hace más fuertes, más seguros de sí mismos. Pero muchos de nosotros seguimos creyendo que no deberíamos necesitar a nuestras parejas, que depender de otros es una debilidad. La ley número dos dice que nuestra necesidad de que estén disponibles para nosotros y nos respondan como si importásemos está programada en nuestro cerebro de mamífero (así que si eres una lagartija y me estás escuchando, esta charla no va contigo).

Nuestra capacidad para llegar a otros y utilizarlos como recurso —para calmarnos, para consolarnos, para apoyarnos— es una fortaleza. De hecho, probablemente sea ¡la mayor fortaleza de nuestra especie! Los más fuertes y resistentes de nosotros saben cómo recurrir a otros como recurso. Después del 11 de septiembre, quienes vivían cerca de las torres y pudieron recurrir a otros se recuperaron bien; no así quienes intentaron tratar solos con ese trauma. Las viudas que saben que eran queridas se recuperan mejor de la pérdida de sus parejas. El amor nos hace más fuertes. Ley número dos: somos mejores juntos; amar y ser amado te hace más fuerte.

Ley número tres. Esta ley nos dice cuál es la esencia de una buena relación. Es cuando la respuesta a la pregunta: «¿Estás ahí para mí emocionalmente?», es: «¡Sí!, puedes contar con que responderé». Las parejas expertas saben cómo aproximarse el uno al otro, acercarse mutuamente y reparar los momentos de desconexión o daño. Una relación amorosa es un baile constante de sintonización mutua, momentos de encuentro, confusiones y errores, fallos y daños, reparación y volver entonces de nuevo a una conexión amorosa. Las parejas expertas crear un refugio seguro el uno para el otro, literalmente hacen descender mutuamente su ritmo cardiaco y reducen mutuamente sus hormonas de estrés.

En nuestro laboratorio observamos a las parejas reparar su relación después de años de angustia. Tienen una conversación Abrázame fuerte [título de uno de los libros de Sue] donde cada miembro de la pareja puede compartir vulnerabilidades y necesidades de un modo que ayuda al otro a acercarse y responder. La responsividad emocional es la clave de un vínculo seguro. En nueve estudios, estas conversaciones transformaron las relaciones y predijeron exitosamente la reparación de la relación al finalizar la terapia y años después. Por cierto, las parejas que tienen esta conexión emocional segura tienen mejor sexo; la clave para un gran sexo ¡es la seguridad emocional y no la novedad constante! Cuando te sientes seguro, ¡puedes jugar! Así que la ley número tres es: la sintonía emocional y la responsividad son la clave para una vinculación de refugio seguro; los dos miembros de la pareja pueden aproximarse y responder al otro.

Ley número cuatro. En realidad, el baile del amor no es tan complicado, solo existen tres movimientos clave predecibles. Ya tengas 5 ó 55 años, cuando te sientes desconectado, la tendencia natural es intentar llegar a tu ser amado, especialmente si te ha funcionado en el pasado. A veces, estas aproximaciones un poco tímidas y astutas. Como en: «Si no estás ocupado, me podrías ayudar a preparar el café». Si no se produce la reconexión, tenemos otras dos estrategias para tratar con nuestras ansias y miedos. Protestarás para obtener una respuesta, podrías enfadarte o volverte exigente, como en: «Nunca me ayudas a preparar el café». Si la conexión ha sido una decepción continua para ti, la única solución es desconectar y anestesiar tus sentimientos, como en: «Voy a salir a tomar un café. Te veo luego».

Les decimos a las parejas afligidas que el baile normal de desconexión es cuando uno demanda una respuesta, pero de una manera enojada que desconcierta al otro, y el otro se siente indefenso y retrocede para evitar el daño. La misma música emocional de abandono y rechazo suena para los dos. La conexión es tan fundamental para nuestra supervivencia que la crítica de nuestra pareja se codifica de la misma manera y en el mismo lugar del cerebro que el dolor físico; ambos son señales de peligro. El conflicto crónico en las relaciones tiene que ver todo con la soledad y la desconexión que los miembros de la pareja no saben cómo superar. Las parejas que acabo de describir realmente no están peleando por el café. Cuando las parejas entienden que ambos están solos y tienen miedo, se pueden consolar mutuamente en la tormenta y encontrar su camino a casa. Ley número cuatro: Los movimientos que forman el baile de la vinculación son aproximarse y responder, presionar y exigir o apartarse para anestesiar el dolor y el ansia.

Así que sabemos qué es el amor, sabemos por qué importa, qué hace por nosotros y qué respuestas construyen o rompen nuestras relaciones amorosas. Esta revolución silenciosa ha ocurrido enteramente en los últimos 20 años. Pero ¿puede durar el amor? Los datos indican que si sabes cómo hacerlo, puede durar. Los escáneres cerebrales nos dicen que los cerebros de algunas parejas que llevan juntas mucho tiempo responden de la misma manera, con la misma excitación que las nuevas parejas cuando ven fotografías de sus seres amados. Si os aproximáis y cogéis mutuamente para enfrentar juntos a los dragones de la vida, cada dragón con el que os enfrentéis fortalecerá el vínculo de confianza y amor entre vosotros. Podemos tener las relaciones amorosas y duraderas que todos anhelamos, pero solo si aprendemos el sentido del amor [en inglés, Love sense, otro de los libros de Sue]. Hemos solucionado el misterio llamado amor, y podemos aprender a darle forma. Esta es la puerta de entrada a una mayor felicidad, a una mejor salud mental y física, y la manera de fomentar adultos, relaciones y familias más seguras, resilientes y confiadas en sí mismas.

Utilicemos la ciencia para sacar el mayor provecho de nuestras vidas, para empezar así [una foto de un bebé en los brazos de un adulto] y avanzar hacia esto [una foto de una pareja mayor abrazada y claramente enamorada].

Las tres características de una relación segura


Esta entrada se publicó en amor y está etiquetada con , , , , , , , , , , en por .

Por Brent Bradley (doctor en Psicología) y James Furrow (doctor en Desarrollo Humano y Estudios de la Familia)

Trad. Ben Carral

Estas son las tres características de un apego seguro:

    • Pareja madura felizAlguien con el que puedes contar: Ser humano significa que dependes de los demás. Tu supervivencia depende de esto. Buscar y mantener relaciones con otras personas importantes para ti es un instinto humano básico ineludible. La cuestión para las parejas no es si confiar ni cuándo confiar, sino cómo confiar en tu compañero o compañera.

      Te mantienes fuerte como individuo cuando tienes un sentido claro de dónde te encuentras con las personas que te importan. Una relación segura te proporciona una visión más clara de ti mismo. Esto sucede a la luz de una relación con alguien que se preocupa por ti.

 

    • Alguien a quien puedo acudir en los momentos difíciles: Saber que puedes contar con el consuelo y cuidado de tu pareja resulta esencial para la seguridad en el apego. Bowlby describió este aspecto del apego como crear un «refugio seguro». La seguridad en el apego promete una relación que ofrece protección y seguridad en medio de las tormentas y tensiones de la vida.

 

  • Alguien que me da confianza: Tener un apego seguro significa tener una relación que promueve el crecimiento y la autoexploración. Bowlby llamó a esta cualidad una «base segura». Un apego seguro proporciona un fundamento sobre el que los miembros de la pareja pueden construir, lo que les permite asumir riesgos personales y explorar la vida juntos.

Las claves para fortalecer un vínculo de apego es que seas accesible y responsivo para tu pareja. Un vínculo de apego proporciona una «sentida sensación de seguridad». Es algo que sabes en tus huesos. Debes ser capaz de experimentar la confianza de que tu compañero o compañera estará ahí si lo necesitas y saber que él o ella te responderá a ti específicamente.

Si reduces la seguridad en el apego a una sola cuestión, lo fundamental es: «¿Puedo depender de ti cuando te necesite?». La respuesta no se trata solo de la intención de tu pareja; se trata de lo que tu pareja cumpla. Esto requiere accesibilidad y responsividad. Sue Johnson, en su libro Hold Me Tight (Abrázame fuerte), identifica una serie de maneras en que los miembros de la pareja demuestran ser accesibles y responsivos en las relaciones íntimas.

Según Jonshon, ser accesible para tu pareja significa que:

  • pondrás atención a las peticiones o preocupaciones.
  • serás accesible a nivel emocional.
  • darás prioridad a tu pareja.
  • harás que tu pareja se sienta incluida.
  • escucharás las preocupaciones más profundas de tu pareja.

Ser responsivo a tu pareja significa que:

  • estarás ahí en momentos de necesidad.
  • responderás a la necesidad de cercanía de tu pareja.
  • proporcionarás apoyo en momentos de incertidumbre.
  • harás esfuerzos para volver a conectar después de una discusión.
  • afirmarás el valor y la importancia de tu pareja.

Fuente:
Brent Bradley y James Furrow, Emotionally Focused Couple Therapy for Dummies [Terapia de pareja centrada emocionalmente para Dummies], John Wiley & Sons Canada, 2013, trad. Ben Carral.

¿La quería?


Esta entrada se publicó en amor y está etiquetada con , , , en por .

Por Sándor Márai (1900-1989)

Lola Matzner y Sándor Márai¿La quería? [A Lola, su esposa durante 72 años y fallecida hacía poco] No lo sé. ¿Puede uno querer a sus piernas, a sus pensamientos? Simplemente, nada tiene sentido sin piernas o sin pensamientos. Sin ella nada tiene sentido. No sé si la quería. Era algo diferente. Tampoco quiero a mis riñones o a mi páncreas. Simplemente forman parte de mí, como ella formaba parte de mí.

Fuente:
Sándor Márai, Diarios 1984-1989, «20 de febrero de 1986», trad. Eva Cserhati y A. M. Fuentes Gaviño, Salamandra, 2008. (Obra original publicada en 1997.)

¿Puedes proteger tu relación contra las aventuras?


Esta entrada se publicó en amor y está etiquetada con , , , , en por .

Por Sue Johnson (doctora en Psicología; referente del Mindfulness Gijón)

Trad. Ben Carral

Sue JohnsonHola. Soy Sue Johnson, autora de Love Sense [Sentido del amor], y aquí es donde respondo a las preguntas que me enviáis sobre vuestras relaciones cercanas. De lo que voy a hablar ahora mismo es: ¿Puedes proteger tu relación contra las aventuras? La respuesta es: no. No puedes hacer nada que garantice completamente, de manera cien por cien segura, que tu pareja nunca se verá envuelta en una aventura. Pero hay mucho que puedes hacer. La mejor manera de proteger vuestra relación es cuidarla. La mejor manera de proteger vuestra relación es construir una comunicación abierta y sensible entre los dos, ser capaces de hablar de vuestras necesidades, ser capaces de construir este vínculo amoroso seguro. Si bailas bien pegado a tu pareja, realmente no hay espacio para que entre otra persona. Y también, cuando tenemos ese vínculo amoroso seguro, lo protegemos. No queremos amenazarlo de ninguna manera volviéndonos hacia otras personas. Así que recordamos permanecer fieles y podemos resistir la tentación si se presenta. Por tanto, aunque no puedas proteger vuestra relación totalmente contra las aventuras, al cuidar vuestra relación y construir vínculos seguros, al hablar de vuestras necesidades el uno con el otro, al ser abiertos entre vosotros, podéis asegurar vuestra relación y hacerla fuerte.

Soy viudo


Esta entrada se publicó en amor y está etiquetada con , , , en por .

Por Sándor Márai (1900-1989)

Lola Matzner y Sándor MáraiSoy viudo, algo extremadamente grotesco. Vivo la realidad como antes, en primera persona del singular. Hemos estado juntos durante setenta y dos años y ocho meses […] Durante seis décadas hemos estado siempre juntos, despiertos y dormidos, físicamente y de otras maneras, en todo tipo de circunstancias, y en cada ocasión nos hemos apoyado mutuamente mientras pasábamos por situaciones miserables o prodigiosas: siempre juntos. Ahora me encuentro solo, en un vacío similar al que rodea al astronauta en el espacio, donde ya no actúa la gravedad que lo mantenía sujeto a la Tierra. Todo flota, él mismo, los objetos, el mundo.

Fuente:
Sándor Márai, Diarios 1984-1989, «9 de febrero de 1986», trad. Eva Cserhati y A. M. Fuentes Gaviño, Salamandra, 2008. (Obra original publicada en 1997.)

El amor no lo inventaron los poetas


Esta entrada se publicó en amor y está etiquetada con , , , , en por .

Por David Buss (doctor en Psicología)

Trad. Ben Carral

David BussHombres y mujeres siempre han dependido mutuamente para la supervivencia y la reproducción. Al contrario de lo que afirma la creencia popular de nuestro tiempo, el amor no lo inventaron los poetas europeos hace unos siglos. El amor es una emoción humana universal que ocurre en sociedades que van desde los !kung de Botsuana a los aché del Paraguay. En mi estudio de 10.041 individuos de 37 culturas diferentes, los hombres y las mujeres puntuaron el amor como la cualidad única más importante para escoger cónyuge. A lo largo del mundo, las personas cantan canciones de amor y añoran amores perdidos. Se escapan en secreto para casarse con sus seres amados en contra de los deseos de los padres. Relatan historias personales de angustia, nostalgia y amor no correspondido. Y narran grandes historias de amor con enredos románticos a través de las generaciones. El escritor alemán Herman Hesse [1877-1962] lo resumió de la mejor manera: La vida es «la lucha por la posición social y la búsqueda del amor». El amor es la emoción humana universal que vincula a los sexos, el lugar de encuentro evolutivo donde hombres y mujeres deponen las armas.

Fuente:
David M. Buss, The Dangerous Passion: Why Jealousy Is as Necessary as Love and Sex [La pasión peligrosa: por qué los celos son tan necesarios como el amor y el sexo], Free Press, 2000, trad. Ben Carral.

La paradoja de la dependencia


Esta entrada se publicó en amor y está etiquetada con , , , , , , , , en por .

Por Amir Levine (doctor en Psiquiatría) y Rachel Heller (magíster en Psicología Social y de las Organizaciones)

Trad. Ben Carral

Pareja abrazada seguraMucho antes de que se desarrollase la tecnología de neuroimagen, John Bowlby [1907-1990] comprendió que la necesidad de compartir nuestra vida con alguien es parte de nuestra composición genética y no tiene nada que ver con cuánto nos queremos a nosotros mismos o lo realizados que nos sentimos por nuestra cuenta. Descubrió que una vez que escogemos a alguien especial, entran en juego fuerzas poderosas y a menudo incontrolables. Nuevos patrones de comportamiento se activan sin importar lo independientes que seamos y a pesar de nuestras voluntades conscientes. Una vez que escogemos una pareja, no se trata de si existe dependencia o no. Siempre existe. Una coexistencia elegante que no incluya incómodos sentimientos de vulnerabilidad y miedo a la pérdida suena bien, pero no en nuestra biología. Lo que ha demostrado tener una fuerte ventaja de supervivencia a lo largo de la evolución es una pareja humana que se vuelve una unidad fisiológica, lo que significa que si ella responde, yo respondo, o que si él está disgustado, eso también me inquieta. Él o ella es parte de mí, y haré cualquier cosa para salvarle o salvarla; tener un interés especial en el bienestar de otra persona se traduce en una ventaja de supervivencia muy importante para las dos partes. […]

Resulta que la capacidad para adentrarse en el mundo por nuestra cuenta a menudo se origina en el conocimiento de que hay alguien a nuestro lado con el que podemos contar; y esta es la paradoja de la dependencia. Al principio es difícil seguir la lógica de esta paradoja. ¿Cómo podemos actuar de manera más independiente al depender totalmente de otra persona? Si tuviésemos que describir la premisa básica del apego adulto en una sola frase, sería: Si quieres tomar el camino de la independencia y la felicidad, encuentra primero a la persona adecuada de la que depender y recórrelo con ella. Una vez que comprendas esto, habrás entendido la esencia de la teoría del apego. Para ilustrar este principio, echemos otro vistazo a la infancia, donde comienza el apego. No hay nada que demuestre mejor la idea que estamos expresando que lo que se conoce en la especialidad como el experimento de la situación extraña.

El experimento de la situación extraña

Sarah y su hija de 12 meses, Kimmy, entran en una habitación llena de juguetes. Una amigable y joven asistente de investigación espera en la habitación e intercambia unas pocas palabras con ellas. Kimmy empieza a explorar el recién descubierto paraíso de juguetes; gatea por la habitación, coge juguetes, los tira al suelo y comprueba si suenan, ruedan o se encienden, mientras mira a su madre de vez en cuando.

Entonces se le pide a la madre de Kimmy que abandone la habitación; se levanta y se va en silencio. En cuanto Kimmy se da cuenta de lo que ha sucedido, se angustia. Gatea hacia la puerta tan rápido como puede, sollozando. Llama a su madre y machaca la puerta. La asistente de investigación intenta que Kimmy se interese en una caja llena de bloques de construcción de colores, pero esto solo consigue agitar más a Kimmy y tira uno de los bloques a la cara de la asistente.

Cuando su madre regresa a la habitación al cabo de un rato, Kimmy se apresura hacia ella gateando y levanta sus brazos para que la coja. Las dos se abrazan y Sarah tranquiliza calmadamente a su hija. Una vez tranquila de nuevo, el interés de Kimmy por los juguetes se vuelve a despertar y prosigue con su juego. El experimento en el que participaron Sarah y Kimmy probablemente sea el estudio más importante en el campo de la teoría del apego; al que se llama experimento de la situación extraña (la versión aquí descrita es una versión abreviada del experimento). Mary Ainsworth [1913-1999] estaba fascinada por la manera en que el impulso exploratorio de los niños —su capacidad para jugar y aprender— se puede despertar o frenar por la presencia o la partida de su madre.

Descubrió que tener una figura de apego en la habitación era suficiente para permitir que el niño saliese a un entorno previamente desconocido y explorase con confianza. Esta presencia se conoce como base segura. Es el conocimiento de que estás respaldado por alguien que te apoya, en quien puedes confiar con un 100 por ciento de certeza y al que puedes recurrir en momentos de necesidad. Una base segura es un prerrequisito para la capacidad del niño para explorar, desarrollar y aprender.

Una base segura para adultos

En cuanto adultos ya no jugamos con juguetes, pero tenemos que salir al mundo y tratar con situaciones novedosas y retos difíciles. Queremos ser altamente funcionales en el trabajo, estar tranquilos e inspirados en nuestras aficiones, y ser lo bastante compasivos para cuidar de nuestros hijos y de nuestras parejas. Si nos sentimos seguros, como el bebé en el experimento de la situación extraña cuando su madre está presente, tenemos el mundo a nuestros pies. Podemos asumir riesgos, ser creativos y perseguir nuestros sueños. Y ¿qué sucede si nos falta el sentido de seguridad? Si estamos inseguros de si la persona más cercana a nosotros, nuestra pareja romántica, cree realmente en nosotros, nos apoya y estará ahí para nosotros en los momentos de necesidad, encontraremos mucho más difícil mantenernos centrados e implicados en la vida. Como en el experimento de la situación extraña, cuando nuestras parejas son totalmente confiables y nos hacen sentir seguros, y especialmente si saben cómo tranquilizarnos en los momentos difíciles, podemos poner nuestra atención en todos los otros aspectos de la vida que hacen significativa nuestra existencia.

Fuente:
Amir Levine y Rachel Heller, Attached: The New Science of Adult Attachment and How It Can Help You Find – and Keep – Love, Tarcher/Penguin, 2010, trad. Ben Carral. (Maneras de amar: la nueva ciencia del apego adulto y cómo puede ayudarte a encontrar el amor y conservarlo, Urano, 2011.)

La salvación solo es posible en el amor


Esta entrada se publicó en amor y está etiquetada con , , , , en por .

Por Viktor Frankl (1905-1997) (doctor en Psiquiatría)

Viktor FranklDurante kilómetros caminábamos a trompicones, resbalando en el hielo y sosteniéndonos continuamente el uno al otro, sin decir palabra, pero mi compañero y yo sabíamos que amos pensábamos en nuestras mujeres. De vez en cuando levantaba la vista al cielo y contemplaba el diluirse de las estrellas al tiempo que el primer albor rosáceo de la mañana se dejaba ver tras una oscura franja de nubes. Pero mi mente se aferraba a la imagen de mi esposa, imaginándola con una asombrosa precisión. Me respondía, me sonreía y me miraba con su mirada cálida y franca. Real o irreal, su mirada lucía más que el sol del amanecer. En ese estado de embriaguez nostálgica se cruzó por mi mente un pensamiento que me petrificó, pues por primera vez comprendí la sólida verdad dispersa en las canciones de tantos poetas o proclamada en la brillante sabiduría de los pensadores y de los filósofos: el amor es la meta última y más alta a la que puede aspirar el hombre. Entonces percibí en toda su hondura el significado del mayor secreto que la poesía, el pensamiento y las creencias humanas intentan comunicarnos: la salvación del hombre solo es posible en el amor y a través del amor. Intuí cómo un hombre, despojado de todo, puede saborear la felicidad —aunque solo sea un suspiro de felicidad— si contempla el rostro de su ser querido. Aun cuando el hombre se encuentre en una situación de desolación absoluta, sin la posibilidad de expresarse por medio de una acción positiva, con el único horizonte vital de soportar correctamente —con dignidad— el sufrimiento omnipresente, aun en esa situación ese hombre puede realizarse en la amorosa contemplación de la imagen de su persona amada. Ahora sí entiendo el sentido y el significado de aquellas palabras: «Los ángeles se abandonan en la contemplación eterna de la gloria infinita».

Fuente:
Viktor Frankl, El hombre en busca de sentido, 3.ª impresión de la edición de 2004 completamente revisada y actualizada, trad. Christine Kopplhuber y Gabriel Insausti Herrero, Herder, 2004. (Obra original publicada en 1946.)

Somos una historia de éxito evolutivo


Esta entrada se publicó en amor y está etiquetada con , , , en por .

Por David Buss (doctor en Psicología)

Trad. Ben Carral

David BussTodo ser humano es una historia de éxito evolutivo. Si cualquiera de nuestros antepasados hubiese fracasado en sobrevivir a un periodo glacial, a una sequía, a un predador o a una plaga, no serían nuestros antepasados. Si cualquiera hubiese fracasado en cooperar con al menos algunos otros del grupo o hubiera caído por debajo de una posición mínima en la jerarquía social, habrían encontrado una muerte segura al ser expulsados del grupo. Si incluso uno hubiese fracasado en escoger, cortejar y mantener una pareja [énfasis añadido], la anteriormente intacta cadena de descendencia se habría roto de manera irreparable, y no estaríamos vivos para contar la historia. Cada uno de nosotros debe su existencia a miles de generaciones de antepasados exitosos.

Fuente:
David M. Buss, The Dangerous Passion: Why Jealousy Is as Necessary as Love and Sex [La pasión peligrosa: por qué los celos son tan necesarios como el amor y el sexo], Free Press, 2000, trad. Ben Carral.