Lo que todos queremos (pero nunca pedimos) (2.ª parte)


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Por Jonathan Robinson (magíster en Terapia Matrimonial y Familiar)

Trad. Ben Carral

Viene de: Lo que todos queremos (pero nunca pedimos)

Jonathan RobinsonAdmisión

La gente me pregunta a menudo: «¿Cuál es la diferencia entre admisión, aprecio y aceptación?». Defino admisión como estar dispuesto a aceptar que tu pareja realmente está teniendo la experiencia que dice estar teniendo. Por ejemplo, digamos que tu pareja dice: «Estoy harta de que me reproches». Quizá podrías responder: «No te reprocho. Simplemente te digo cómo limpiar adecuadamente». Es probable que esta respuesta aparentemente inocente conduzca a un desacuerdo importante. ¿Por qué? Porque invalida la realidad y los sentimientos de tu pareja. Desde su perspectiva, tú le estás reprochando, y se ha molestado por ello. Hasta que admitas su punto de vista y sus sentimientos, sus oídos seguirán apagados. Indicar que empatizas con su perspectiva y sus sentimientos le permite abrirse a tu perspectiva y a tus sentimientos.

En el ejemplo anterior podrías admitir las palabras de tu pareja diciendo: «Parece que sientes que te estoy criticando constantemente. Imagino que debe de doler mucho. Lamento que te sientas así».  Tu pareja solo estará receptiva a escuchar tu versión de las cosas cuando se sienta totalmente admitida (comprendida),  no antes. Por tanto, lo primero que deberías hacer cuando las cosas se pongan un poco acaloradas desde el punto de vista de tu compañera o compañero, es admitir su experiencia; aunque creas que no tenga ningún sentido. Recuerda, no hace falta que estés de acuerdo con su perspectiva para admitir que la tiene. Puede que no estuvieras reprochando, pero si ella siente que sí lo estabas haciendo, es necesario admitir ese sentimiento antes de que pueda escucharte. Admitir crea confianza, y cuanto más valides su experiencia, más confiará en ti. Por supuesto, cuanto más invalides la realidad de tu pareja, más sentirá que no puede confiar en ti.

He creado una manera sencilla de recordar cómo admitir y validar la experiencia de tu pareja. Es un método de rellenar los espacios en blanco al que llamo fórmula de admisión:

1. Parece que…

Parafrasea en una o dos frases lo que tu pareja parece estar experimentando.

2. Debe de hacerte sentir…

Imagina cómo debe de sentar una experiencia así.

3. Lamento que te sientas…

Supón lo que está sintiendo.

Anteriormente, Jill me dijo: «Quiere mostrarme que tiene la razón y que yo siempre estoy equivocada». En vez de disentir con ella, utilicé la fórmula de admisión. Dije: «Comprendo que te sientes culpada por él y estoy seguro de que no sienta muy bien. Lamento sinceramente que te sientas tan dolida». Eso fue todo lo que ella necesitó para sentir que la estaba escuchando realmente. Entonces se abrió a escucharme. Como sucede con todos los métodos de rellanar los espacios en blanco, necesitas adaptarlo para utilizar tus propias palabras y sonar sincero. A tu pareja no le importará lo que tengas que decir hasta que sienta que realmente te importan sus sentimientos. Si utilizas la fórmula de admisión de manera sincera para comprender mejor a tu compañero o compañera, te garantizo que tus relaciones se transformarán.

Desafortunadamente, la mayoría de nosotros tenemos poquísima experiencia en admitir a nuestras parejas o en que otros validen nuestros propios sentimientos. En vez de proporcionar admisión, la mayoría de las personas intentan arreglar inmediatamente a sus parejas cuando estas expresan su dolor, o se defienden de lo que sus parejas han dicho si les suena como una declaración de culpa. Ninguna de estas aproximaciones funciona. Cuando nos sentimos dolidos, necesitamos que primero se valide nuestra experiencia; antes de que nos pueda interesar escuchar maneras de arreglar o solucionar la situación. Los seres humanos funcionamos así. Al mismo tiempo, una vez que tu pareja sienta que la has escuchado realmente (al admitir su experiencia), probablemente estará muy receptiva a escuchar lo que te gustaría decir.

A menudo veo a clientes que se sienten frustrados cuando ofrecen amorosamente consejo a su compañera o compañero, solo para ver como su pareja rechaza todo lo que dicen. No es que las soluciones ofrecidas no sean eficaces; simplemente es que el momento no es el adecuado. Las personas necesitan montones de empatía y comprensión antes de estar receptivas a soluciones. ¿Alguna vez has tenido que tratar con un niño de tres años que se siente realmente dolido? Si has pasado por ello, ¿qué hiciste? Probablemente no le empezaste a decir que estaba equivocado ni lo que debería haber hecho. En vez de ello imagino que le diste un montón de empatía. Para ayudar a que el niño supiera que te importaba, probablemente dijiste lo mucho que lamentabas que se sintiese tan dolido.  Escuchaste amorosamente la historia de sus penas. Entonces, una vez que todas sus lágrimas hubieron pasado, y si parecía receptivo, puede que ofrecieses algún consejo acerca de cómo tratar mejor una situación parecida en el futuro.

Cuando estamos contrariados, somos como niños de tres años. Necesitamos saber que alguien comprende lo mal que nos sentimos. Si en primer lugar nos dan consejo en vez de admisión, sentimos que no nos comprenden. Nos sentimos engañados.  Pero al mismo tiempo, una vez que sentimos que nuestro dolor ha sido validado suficientemente, se crea una apertura para recibir nueva información. Dependiendo de tu pareja, puede que solo necesite un poco de empatía y admisión, o un montón. Cuanto más amor ofrezcas en tu admisión, antes se abrirá a las cosas que te gustaría decir.

Según mi entendimiento,  la fórmula de admisión es el método más poderoso que existe para aumentar la intimidad en la relación y disminuir el conflicto. Aunque es simple en teoría, puede resultar difícil aplicarla en la vida real. Con todo, el esfuerzo merece la pena. Cuando se pone en práctica con el deseo de comprender a tu compañero o compañera, produce milagros de manera constante.

Aprecio

El aprecio es diferente de la admisión. Defino el aprecio como el arte de decirle a tu pareja lo que te gusta de ella. Para entrar en contacto con lo que aprecias, puedes preguntarte simplemente: «¿Qué me gusta o aprecio de mi pareja?». Centrarte en esa pregunta y expresar ocasionalmente las respuestas a tu ser amado, ayudará a mantener en abundancia el saldo bancario de su autoestima. Además, al expresar aprecio puedes ayudar a que tu pareja deje de culparte o de estar a la defensiva cuando surgen dificultades entre los dos. Después de todo, tendrá más capacidad de escucharte a medida que crezca su saldo.

Para aprovechar al máximo el arte del aprecio, es mejor practicarlo con frecuencia. Al igual que resulta poco beneficioso hacer ejercicio de manera irregular, también resulta poco beneficioso apreciar a tu pareja solo una vez al mes. Cuanto más os apreciéis el uno al otro, más fácil os resultará y mejores seréis en utilizar esta herramienta simple, pero poco utilizada, de crear intimidad. También ayuda que vuestro aprecio sea muy específico, preciso y gráfico. No resulta muy eficaz expresar un aprecio general como: «Me gusta el hecho de que seas agradable». Por otra parte, resulta muy poderoso decir: «Me sentí muy orgullosa de ti cuando te ofreciste a ayudar al hombre en silla de ruedas a bajar aquellos escalones. Siempre tienes pequeños gestos para mí como comprarme flores o escribirme notas de amor. Todas esas cosas realmente me llegan al corazón». ¿Te das cuenta cómo es mucho más poderoso ser específico y gráfico? Da rienda suelta al poeta que hay en ti para expresarle a tu pareja el aprecio sincero que sientes por ella.

En los talleres que imparto sobre comunicación, muestro a los participantes dos pequeños muñecos que compré y a los que llamo Sr. y Sra. Maravillosos. Cuando se les toca en el vientre, los muñecos dicen palabras efusivas de aprecio. Sr. Maravilloso dice cosas como: «Pensar en ti ¡es lo mejor del día!». Sra. Maravillosa comenta alegremente: «Tienes razón. No necesitamos indicaciones. Quizá encontremos un atajo». Estos muñecos siempre logran hacer reír a los participantes. Cuando les pregunto por qué se ríen, inevitablemente responden que sus parejas nunca les dicen cosas así. ¡Qué pena! Una persona no debería tener que comprar un muñeco que diga las palabras de aprecio y ánimo que todos anhelamos escuchar. Aunque las palabras suenen un poco cursis, adelante, dilas. Los sentimientos de amor adicionales que estás creando bien merecerán la pena.

Aceptación

La aceptación es la tercera a, y normalmente es la última que sucede. Aceptación significa que amas a tu pareja tal como es, con todas sus imperfecciones. Otro término para referirse a la aceptación es amor incondicional. Admitir y apreciar son dos conductas específicas que puedes hacer con tu pareja, mientras que la aceptación es un cambio de actitud. Por lo general, los padres aceptan y aman a sus hijos aun cuando no les guste como se portan. Es posible tener la misma aceptación incondicional hacia tu pareja. De hecho, tu pareja la está deseando.

Me he dado cuenta de que muchas personas tienen miedo de aceptar incondicionalmente a su ser amado. Creen que este cambio de actitud llevará a que su pareja se aproveche de ellas. Sin embargo, sucede lo contrario. Cuando las personas se sienten totalmente aceptadas, se esfuerzan al máximo por hacer felices a su pareja. Después de todo, ellas les están dando el alimento que más desean. Ciertamente no resulta fácil aceptar incondicionalmente a nuestra pareja. Tendemos a pensar que amaremos más a alguien cuando cambie de algún modo. Es frecuente pensar: «Con que solamente mi pareja fuese más amable, delgada, rica, ordenada y demás, realmente la aceptaría». El resultado de esta actitud es que tu pareja nunca se siente amada del todo, y en consecuencia nunca te acepta del todo.

Una manera de ayudarte a aceptar incondicionalmente a tu pareja es aprender a sintonizar con su intención positiva. Puesto que en el fondo todo lo que las personas quieren es sentirse valiosas y amadas, siempre hay una intención positiva detrás de su conducta. Incluso si tu pareja dice cosas que te hacen daño, su intención positiva es aumentar la autoestima de su cuenta; para poder sentirse valiosa. No necesitas decirle que te gustan sus acciones, porque no te gustan. Solo necesitas ser consciente de que tiene una intención positiva a pesar de cómo se está comportando.

Una manera práctica de ayudarte a sentir aceptación por tu pareja es preguntarte simplemente: «¿Cuál es la intención positiva detrás de lo que está haciendo?». Cuando te das cuenta de que tu pareja es un ser humano con dolor emocional, y que está intentando recuperar el sentimiento de amor del mejor modo que sabe, tienes la experiencia de aceptación. Se ha dicho que todo lo que las personas hacen es o una respuesta amorosa o un grito de socorro. Cuando los bebés berrean pidiendo ayuda, es fácil ver su vulnerabilidad y su intención positiva (sentirse mejor). Por tanto, aunque no te guste su conducta, es fácil seguir amándolos. Cuando nuestra pareja grita en busca de ayuda actuando de manera tonta de algún modo, hace falta un esfuerzo consciente para ver su intención positiva y su dolor. Pero si la buscas, es seguro que estará allí. Aceptar a tu pareja no significa que nunca te molestes con ella. Significa simplemente que siempre la amas; a pesar de su muestra ocasional de una conducta poco hábil. La actitud de aceptación es como una poderosa medicina que sana tu alma y el alma de tu pareja.

Sigue en: Lo que todos queremos (pero nunca pedimos) (3.ª parte)

Fuente:
Jonathan Robinson, Communication Miracles for Couples: Easy and Effective Ways to Create More Love and Less Conflict, 2.ª ed. revisada, Conari Press, 2009, trad. Ben Carral. (Existe una traducción al español de la primera edición, Comuníquese con su pareja: herramientas fáciles y efectivas para crear más amor y menos conflicto, Obelisco, 1999.)