¿Qué significa en realidad estar en el momento presente?


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Por John Amodeo (doctor en Psicología; miembro del Consejo Asesor de Mindfulness Gijón)

Trad. Ben Carral

John AmodeoEstos días a menudo escuchamos pregonar la importancia de estar en el momento presente. Se nos dice que ahora es todo lo que existe y que si no estamos en el aquí y ahora, no estamos viviendo realmente.

Tiene mucho sentido para mí. A menudo me encuentro distraído por pensamientos acerca del futuro. O repito en la mente experiencias pasadas, con frecuencia de manera improductiva.

Estar en el momento nos libera para experimentar la vida más plenamente, lo que es buena cosa. Pero ¿este edicto podría tener un lado sombrío? Como cualquier regla o declaración, tiene sus limites y se presta a ser malentendido.

El pensamiento discursivo (darle vueltas sin parar a nuestros pensamientos) no nos lleva lejos. A veces nos perdemos desordenadamente de un pensamiento a otro; la cadena de asociaciones puede hacer que nuestras ruedas sigan girando sin ganar tracción.

Los pensamientos autocríticos también son una manera habitual de extraviarse del momento presente. Puede que estemos funcionando a partir de creencias básicas como que no somos lo bastante buenos, lo bastante listos o lo bastante atractivos. Puede que nos demos cuenta de una conversación interior como: «¿Cuál es mi problema?», «Ese comentario fue estúpido» o «¿Cuándo encontraré por fin una buena relación?».

Las prácticas de meditación y mindfulness (atención plena) pueden ofrecen instrucciones para darse cuenta simplemente de nuestros pensamientos. La práctica de anotar mentalmente, quizá diciéndonos en silencio a nosotros mismos: «pensando, pensando», puede hacer que nuestra atención regrese de los pensamientos inútiles hasta nuestra respiración, nuestro cuerpo y el momento presente.

En vez de estar llenos de pensamientos autocríticos, podríamos funcionar bajo un manto de vergüenza: un sentido de sentirnos defectuosos o indignos. La vergüenza no curada nos mantiene perdidos en una neblina de confusión, impidiéndonos estar en el presente con las personas y con la vida.

Honrar nuestros pensamientos y sentimientos

Vernos distraídos por nuestros pensamientos no significa que siempre seamos improductivos. Puede que haya momentos en los que necesitemos pensar en algo profundamente; quizá una decisión de negocios, un plan de jubilación o cómo comunicar nuestros sentimientos y deseos a nuestra pareja. El profesor de meditación Jason Stiff ofrece este refrescante punto de vista sobre la meditación:

Para mí, aferrarse a las experiencias y elaborar sobre ellas, o pensar sobre ellas, es algo bastante natural y nada de lo que alarmarse […] He escuchado muchos informes de sentadas de meditación en las que alguien ha escrito un artículo, compuesto una pieza musical, planeado un proyecto de arte o redecorado su casa, y en realidad resultó muy productivo y eficiente dedicarse a ello durante la meditación.

A veces tenemos que permitir algo de espacio alrededor de nuestros sentimientos para que tengan ocasión de asentarse. En vez de lanzar un comentario de enfado o culpa y pensar que estamos viviendo en el momento, nos beneficiamos de reflexionar sobre nuestros sentimientos más profundos y verdaderos. Puede que haya tristeza, miedo o vergüenza bajo nuestra ira inicial. ¿Nos podemos permitir a nosotros mismos estar en el momento de un modo en que permitamos que surjan nuestros sentimientos más profundos? Darnos cuenta de nuestros auténticos sentimientos y compartirlos nos conecta con nosotros mismos en una manera que puede conectar más íntimamente con los demás.

Las personas con inclinaciones espirituales pasan a menudo por alto la importancia de estar con los sentimientos que surgen en el momento. Si creemos que estar en el momento significa considerar los sentimientos como distracciones, ya no estamos en el momento. Intentar estar en un lugar diferente al que estamos nos aleja del momento. Mindfulness es la práctica de estar en el presente con lo que es, no de intentar estar en un momento diferente.

Para algunas personas, el edicto de estar en el momento presente puede que sea una manera sutil de evitar sentimientos incómodos. Tan pronto como surge una emoción desagradable, puede que intenten con fuerza que su atención regrese a la respiración en un intento por estar en el momento. Pero de ese modo nunca llegan a la raíz de sus sentimientos, que no dejarán de repetirse.

Al igual que un niño que se ha hecho daño clamará pidiendo atención hasta que se le escuche, nuestros sentimientos necesitan atención. Cuando se les da la bienvenida y se les escucha de manera amable y afectuosa, tienden a pasar. Entonces estamos libres para estar en un nuevo momento, libres de la sutil atracción de las emociones desatendidas y preocupantes.

«Estar en el momento» puede ser un recordatorio útil si lo entendemos de una manera más expansiva. Nos puede recordar ser más conscientes de donde quiera que estemos. Cuando surgen en nuestro interior emociones, pensamientos o deseos, podemos darnos cuenta de ellos, ser amables con ellos y permitirles simplemente ser como son. Vivimos con más paz interior cuando hacemos espacio para toda la variedad de nuestra experiencia humana.

Fuente:
John Amodeo, «What It Really Means to Be in the Present Moment», en Psychcentral.com, 13 de enero de 2015, visita: 23 de enero de 2015, trad. Ben Carral.