Cuando se trata de relaciones duraderas, olvida la palabra amor


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Por Judy Gerstel (escritora)

Trad. Ben Carral

Sue JohnsonCariño mío, mi pareja de vínculo, estoy tan conectada contigo.

Cuando se trata de relaciones que duran, olvida la palabra amor.

Mucho más significativas son las palabras apego, vínculo y conexión.

Lo que te gustaría escuchar de tu pareja el día de san Valentín, o cualquier otro día, no es necesariamente: «Te amo».

Lo que realmente quieres escuchar es: «Estoy profundamente apegado a ti».

El verdadero amor romántico es un vínculo de apego, parecido al amor que existe entre padres e hijos, dice Sue Johnson (doctora en Psicología) en su último libro: Love Sense: The Revolutionary New Science of Romantic Relationships [Sentido del amor: la nueva ciencia revolucionaria de las relaciones románticas].

«Las parejas seguramente apegadas tienen esta conexión y flujo emocional», explica la terapeuta de parejas de Ottawa y desarrolladora de la Terapia Focalizada en las Emociones.

«Se vuelven el uno hacia el otro, sintonizan, se abren y se acercan a la otra persona. Se muestran a sí mismos y responden a la otra persona. A veces, uno de ellos conduce y el otro sigue; otras veces es al revés.»

Si amor es la palabra escogida para expresar esa conexión, también está bien.

Pero si solo se trata de lujuria y química sexual sin el contexto de la vinculación emocional, Johnson sugiere que las palabras «te amo» no valen mucho.

Reconoce que no siempre resulta fácil expresar y reconocer un apego profundo hacia otra persona. Nos puede hacer sentir dependientes y vulnerables.

Especialmente porque se nos dice que «los adultos deberían ser independientes y si no lo son, resultan débiles y patéticos».

Hasta cierto punto siempre ha sido cierto para los hombres. Más recientemente, las mujeres también son animadas, por el movimiento feminista, a ser autosuficientes y no sentir la necesidad de un hombre en sus vidas.

Johnson tiene palabras contundentes sobre ello.

«Enseñar a las personas a sentir vergüenza de sus necesidades de dependencia es información tóxica», insiste. «¿De dónde demonios sacamos la idea de que, por alguna razón, se supone que debemos vivir sin emociones y necesidades?» Admite: «Mi profesión ha tenido un montón de palabras para eso: codependiente, involucrado, no diferenciado».

Pero Johnson y sus colegas tomaron un camino diferente.

«Se nos consideraba raros porque dijimos: “¡No! ¡Los seres humanos no somos así! Ser capaces de tratar con estos sentimientos y utilizar el anhelo de conectar con otras personas es una fortaleza. Y si no puedes admitir o expresar tus necesidades de conexión, se trata de una receta para el aislamiento.»

Prosigue (es vehemente sobre la falsa información sobre la dependencia): «Cuando evitas depender de nadie, eso no es libertad. ¡Es un suicidio! ¡Es estúpido!».

Dice que puede citar investigaciones que demuestran que «funcionamos mejor física y mentalmente, y tratamos mejor con el estrés, cuando tenemos unas pocas conexiones emocionales poderosas con personas que acudirán cuando las necesitemos».

Como dice la canción [de Barbra Streisand], las personas que necesitan personas son las más afortunadas de todas.

Fuente:
Judy Gerstel, «When It Comes to Lasting Relationships, Forget the L Word», en Everythingzoomer.com, 14 de febrero de 2014, visita: 5 de febrero de 2015, trad. Ben Carral.