Un dulce aroma

Un dulce aroma
—de qué flor, ¿quién lo sabe?—
en el bosque estival.

Hay una satisfacción en saber cosas, pero asimismo la hay en ignorar. Recorriendo un bosque en verano captamos un aroma anónimo: la fragancia de un retoño o una flor que desconocemos. Por fortuna, nuestros sentidos disfrutan; respiramos hondo, y al margen de las nomenclaturas.

—Tan Taigi (1709–1771), ‘Gato sin dueño’, selección, traducción, introducción y notas de Fernando Rodríguez-Izquierdo y Gavala, Satori Ediciones, 2017, p. 93.