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Los cuatro jinetes del apocalipsis de las relaciones


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Por Brent Bradley (doctor en Psicología) y James Furrow (doctor en Desarrollo Humano y Estudios de la Familia)

Trad. Ben Carral

John GottmanJohn Gottman, psicólogo de la Universidad de Washington, estudió a más de 2.000 parejas casadas durante dos décadas. En ese tiempo descubrió patrones con los que las parejas se relacionan entre sí y pudo utilizar esos patrones para predecir qué matrimonios tendrían éxito o fracasarían. […] Descubrió que, en realidad, las parejas afligidas se comunican muy bien. Son muy claras a la hora de comunicar lo que sienten y lo que quieren decir. Para empeorar las cosas, Gottman descubrió que sus parejas expertas (las que permanecen bien ajustadas y felices a lo largo de los años y no se divorcian) ni siquiera utilizan las habilidades de comunicación que muchos terapeutas (incluido Gottman) habían enseñado durante tanto tiempo. Por ejemplo, no utilizan declaraciones de «yo» ni la escucha reflexiva; de hecho, discuten y pelean.

Esta investigación señala de manera poderosa que la emoción negativa tiene un efecto destructivo persistente en vuestra relación. Las emociones negativas atacan a cómo te sientes acerca de ti mismo, de tu pareja y de tu relación. Las parejas desastrosas de Gottman (las que se terminan divorciando) emplean habitualmente la emoción negativa. Las parejas felices siguen discutiendo y peleando, pero no caen en la trampa de lanzarse dolorosos ataques personales. Lo que hace mucho daño a la relación es volverlo personal.

Ver el impacto de las emociones negativas

Gottman descubrió que hay cuatro comportamientos que emergen con el tiempo cuando las parejas forman hábitos de humillarse mutuamente. Se refiere a estas maneras de discutir como los cuatros jinetes del apocalipsis. Expresado de manera sencilla, son señales de peligro. Las parejas que utilizan los cuatro jinetes de manera consistente en sus relaciones van de camino al divorcio.

A continuación siguen las descripciones de cada jinete, junto con una pequeña explicación de cómo tratan con ellos las parejas expertas a diferencia de las parejas desastrosas. Según leas estas descripciones, pregúntate si tu pareja y tú sois más parecidos a las expertas o a las desastrosas y cuál de los jinetes utilizáis en vuestra relación.

Crítica: Declarar que un problema en la relación es un defecto de tu pareja. Atacar la personalidad o el carácter de tu pareja, habitualmente con la intención de hacer que uno tenga razón y el otro esté equivocado. Por ejemplo, «Tú siempre…», «Tú nunca…» o «Eres como tu madre…».

  • Desastrosas: Cuando surge el conflicto, las parejas desastrosas son críticas. Tienen la idea de diagnosticarse mutuamente los defectos de la personalidad. Por ejemplo, «No puedo creer que hicieras eso. Siempre haces eso. Hay algo mal en ti; lo juro».
  • Expertas: Las parejas expertas son más amables entre sí. Cuando plantean problemas, es como si jugaran con una pelota invisible, recogen la responsabilidad y la pasan de un lado para otro. Por ejemplo, «Es terrible que haya sucedido esto, aunque yo he hecho lo mismo en el pasado».

Desprecio: El desprecio es el mejor indicador de la ruptura de la relación. Básicamente se trata de cualquier cosa que dices a tu pareja desde una posición de superioridad. Atacar el sentido de yo de tu pareja con la intención de insultar o abusar psicológicamente.

  • Desastrosas: Las parejas desastrosas utilizan el humor hostil, el sarcasmo o la burla. Su tono de voz puede ser especialmente humillante. También hacen gestos de desprecio, ponen miradas de desaprobación y muecas de desdén; que son comunicadores no verbales. Además, pueden utilizar palabras destructivas y dañinas como puta, bastardo, blandengue, gordo, estúpida, feo, desaliñada o vago.
  • Expertas: Las parejas expertas casi nunca hacen esto. Tienen poco desprecio.

Actitud defensiva: Rechazar un ataque potencial. Verse como víctimas. Los defensores a menudo lanzan una especie de contraataque, un quejido o se presentan como víctimas inocentes.

  • Desastrosas: Las parejas desastrosas se vuelven defensivas. Por ejemplo: «No puedo evitarlo. Siempre me terminas hablando así. Sin importar lo que haga, siempre tengo las de perder».
  • Expertas: Las parejas expertas hacen lo opuesto a defenderse. Entran en la conversación para aprender y aclarar las cosas para bien de los dos. Por ejemplo: «Es un punto interesante. Cuéntame más acerca de cómo ves nuestro problema y el modo en que contribuyo a él».

Actitud evasiva: Evadirse de la relación para evitar el conflicto. Gottman descubrió que las personas que se evaden experimentan un drástico incremento del ritmo cardiaco mientras lo hacen. Estos miembros de la pareja pueden parecer desinteresados, pero fisiológicamente sus cuerpos se descontrolan (lo que obviamente no resulta saludable).

  • Desastrosas: En las parejas desastrosas, una parte grita y la otra permanece callada. Por ejemplo, Scott dice: «¡Maldita sea, Erika! ¿Cómo puedes quedarte ahí sentada y no responder nunca?». Erika simplemente se encoge de hombros. Está siendo evasiva.
  • Expertas: A veces, las parejas expertas también son evasivas, pero son capaces de tranquilizarse fisiológicamente a sí mismas de manera que sus ritmos cardiacos no se disparan y no se cierran ni se alejan del todo. Por ejemplo, «Escucho lo que dices, aunque no es fácil cuando gritas».

Evaluar los cuatro jinetes en vuestra relación es una gran manera de localizar acciones que suponen una señal de niveles de angustia peligrosos. Estas acciones predecibles se basan en la investigación profesional y también han sido corroboradas por nuestros años ejerciendo terapia.

Muchas personas creen que la ira es la causa principal de las relaciones infelices. Gottman descubrió que el conflicto en sí mismo no es el problema. El problema puede surgir en base a cómo tratamos la ira entre nosotros. Por ejemplo, hablar sobre la ira de manera constructiva puede airear las cosas y comenzar a devolver la armonía a la relación. Sin embargo, la ira y el conflicto se vuelven problemas cuando van acompañados de los cuatro jinetes.

Fuente:
Brent Bradley y James Furrow, Emotionally Focused Couple Therapy for Dummies [Terapia de pareja centrada emocionalmente para Dummies], John Wiley & Sons Canada, 2013, trad. Ben Carral.

Las tres características de una relación segura


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Por Brent Bradley (doctor en Psicología) y James Furrow (doctor en Desarrollo Humano y Estudios de la Familia)

Trad. Ben Carral

Estas son las tres características de un apego seguro:

    • Pareja madura felizAlguien con el que puedes contar: Ser humano significa que dependes de los demás. Tu supervivencia depende de esto. Buscar y mantener relaciones con otras personas importantes para ti es un instinto humano básico ineludible. La cuestión para las parejas no es si confiar ni cuándo confiar, sino cómo confiar en tu compañero o compañera.

      Te mantienes fuerte como individuo cuando tienes un sentido claro de dónde te encuentras con las personas que te importan. Una relación segura te proporciona una visión más clara de ti mismo. Esto sucede a la luz de una relación con alguien que se preocupa por ti.

 

    • Alguien a quien puedo acudir en los momentos difíciles: Saber que puedes contar con el consuelo y cuidado de tu pareja resulta esencial para la seguridad en el apego. Bowlby describió este aspecto del apego como crear un «refugio seguro». La seguridad en el apego promete una relación que ofrece protección y seguridad en medio de las tormentas y tensiones de la vida.

 

  • Alguien que me da confianza: Tener un apego seguro significa tener una relación que promueve el crecimiento y la autoexploración. Bowlby llamó a esta cualidad una «base segura». Un apego seguro proporciona un fundamento sobre el que los miembros de la pareja pueden construir, lo que les permite asumir riesgos personales y explorar la vida juntos.

Las claves para fortalecer un vínculo de apego es que seas accesible y responsivo para tu pareja. Un vínculo de apego proporciona una «sentida sensación de seguridad». Es algo que sabes en tus huesos. Debes ser capaz de experimentar la confianza de que tu compañero o compañera estará ahí si lo necesitas y saber que él o ella te responderá a ti específicamente.

Si reduces la seguridad en el apego a una sola cuestión, lo fundamental es: «¿Puedo depender de ti cuando te necesite?». La respuesta no se trata solo de la intención de tu pareja; se trata de lo que tu pareja cumpla. Esto requiere accesibilidad y responsividad. Sue Johnson, en su libro Hold Me Tight (Abrázame fuerte), identifica una serie de maneras en que los miembros de la pareja demuestran ser accesibles y responsivos en las relaciones íntimas.

Según Jonshon, ser accesible para tu pareja significa que:

  • pondrás atención a las peticiones o preocupaciones.
  • serás accesible a nivel emocional.
  • darás prioridad a tu pareja.
  • harás que tu pareja se sienta incluida.
  • escucharás las preocupaciones más profundas de tu pareja.

Ser responsivo a tu pareja significa que:

  • estarás ahí en momentos de necesidad.
  • responderás a la necesidad de cercanía de tu pareja.
  • proporcionarás apoyo en momentos de incertidumbre.
  • harás esfuerzos para volver a conectar después de una discusión.
  • afirmarás el valor y la importancia de tu pareja.

Fuente:
Brent Bradley y James Furrow, Emotionally Focused Couple Therapy for Dummies [Terapia de pareja centrada emocionalmente para Dummies], John Wiley & Sons Canada, 2013, trad. Ben Carral.