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Las dos cualidades que todo el mundo necesita en una pareja


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Por Duana Welch (doctora en Psicología; miembro del Consejo Asesor de Mindfulness Gijón)

Trad. Ben Carral

Duana WelchLa investigación demuestra que el compromiso puede ser demasiado arriesgado sin ellas

¿Te han dicho que eres demasiado exigente? Esas fueron las palabras que me impulsaron a comer cientos de chocolatinas cuando estaba buscando pareja. Algunas personas me dijeron que nunca iba a encontrar lo que quería, que necesitaba conformarme o seguiría soltera para siempre.

En mi experiencia, sin embargo, los estándares de la mayoría de las personas no son demasiado altos, sino demasiado bajos.

Si tuviera que resumir en una frase 60 años de excelente investigación sobre las relaciones, sería: Si puedes ser y encontrar a alguien amable y respetuoso, probablemente vuestra relación funcione; si no puedes, no funcionará.

En términos prácticos, significa nada de personas odiosas. La investigación demuestra con claridad que las relaciones no pueden sobrevivir felizmente sin amabilidad. La amabilidad establece raíces profundas para mantener vivo el amor incluso cuando llega el invierno; pero sin ella, todas las estaciones resultan desapacibles.

Las personas amables tratan bien a los demás sin importar el día que estén teniendo, de si van retrasadas en el trabajo, etc. No necesitan una excusa para ser amables, y no utilizan los malos momentos como excusa para no serlo. Son amables por norma, porque es parte de su código ético o moral ser así; no porque se sientan bien en ese momento, y no porque otras personas les hagan felices o dejen de hacerlo. Para ellas, la amabilidad es un estilo de vida, una manera de ser.

Evitan ser mezquinas aunque interactúen con personas que no necesariamente les gustan o están de acuerdo con ellas. Podrían no estar de acuerdo de manera agradable, o elegir poner límites para no estar cerca de ellas con demasiada frecuencia, pero cuando deben estar en su presencia, las personas amables son cuidadosas, no crueles. Las relaciones exitosas requieren mucho autocontrol, y las personas amables lo practican.

Adherirse a estos dos estándares también significa nada de críticos crónicos. De nuevo, décadas de investigación subrayan que recibir y dar un respeto básico es una necesidad, no una sutiliza. El respeto puede crear amor donde no lo había, pero el descrédito habitual terminará matando incluso el romance más fervoroso.

Al igual que con la amabilidad, deberías buscar y exigir una pareja que sea respetuosa con todo el mundo, no solo contigo. Estas personas afirman la valía de los demás con palabras y hechos incluso cuando las cosas no salen como quieren. Hablan bien de los demás, y cuando no es posible, o no dicen nada o expresan su verdad sin odio.

¿A qué se parece esto? Aquí van dos ejemplos de mi propia búsqueda:

Cuando estaba teniendo citas online, a veces quedaba con hombres que eran un emparejamiento asombrosamente bueno; en la pantalla. Dennis (no es su nombre real) fue uno de ellos. Compartíamos la misma fe, afinidad política e intereses. Ambos disfrutábamos leyendo y escribiendo. Incluso vivíamos cerca el uno del otro, y éramos padres solteros. Pensaba que era encantador online, así que cuando sugirió que quedásemos para tomar un café, me entusiasmé.

Acercamos las sillas a la mesa e hice algo que enseño a mis clientes: le mire a los ojos, sonreí, me incliné hacia él y realicé preguntas abiertas. «¿Qué están haciendo hoy tus chicas? ¿Cómo llevas lo de ser padre soltero?»

Me conmocionó lo que me disparó a modo de respuesta. Ni siquiera puedo citar lo que dijo porque he intentado borrarlo de la memoria. Pero venía a ser una historia muy larga de lo mucho que odiaba a su ex mujer, lo horrenda persona y madre que era, lo héroe que fue él al permitirle seguir respirando oxígeno. El sarcasmo, el desprecio y la ira me hicieron sentir que debía echar a correr para ponerme a salvo. Su resentimiento se hizo enorme ante mis ojos. Atónita, y preguntándome si sus heridas eran recientes, le pregunté: «¡Vaya!, parece que has pasado un tiempo horrible intentando ejercer de padre a su lado. ¿Hace cuánto fue el divorcio?».

Diez años.

No volví a ver a Dennis; a propósito. Su comportamiento fue extremadamente irrespetuoso hacia la madre de sus hijas. No fue amable con su recuerdo, ni se estaba esforzando por serlo. Estaba muerto de ira y de un deseo de venganza, y su odio dirigía su vida; e hizo la mía deprimente aunque fuera la hora que pasamos juntos.

Pero aunque hubiera hablado de un extraño, la falta de respeto seguiría siendo un motivo de ruptura.

Compáralo con mi primera conversación larga con Vic: «Así que no hace mucho que te divorciaste. ¿Cómo eran las cosas antes? ¿Cómo es tu relación con tu ex ahora?». Nunca olvidaré su respuesta: «Hemos tenido nuestros problemas, y el divorcio fue realmente duro. Pero por el bien de nuestro hijo, hemos sido capaces de dejar a un lado muchas de nuestras diferencias. Creo que estamos avanzando hacia una buena relación funcional».

Después me enteré de que habían tenido un divorcio horrible, con más de una década de dolor antes de eso. Y la única manera en que encontraron paz después fue interactuando lo menos posible. Pero esas interacciones eran, por lo general, respetuosas. Y la respuesta de Vic a mis preguntas fue amable y respetuosa; no solo conmigo, sino con su ex.

Me impresionó entonces. Y sigo impresionada; estamos casados.

¿La conclusión? Si puedes ser amable y respetuoso, es razonable esperar encontrar a alguien que también pueda serlo. El mundo está lleno de buenas personas como tú. Es el momento de encontrar a una.

Fuente:
Duana Welch, «The Two Qualities Everyone Needs in a Partner», en Psychologytoday.com, 11 de diciembre de 2014, visita: 15 de febrero de 2015, trad. Ben Carral.

Dos maneras de romper sin causar destrozos


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Por Duana Welch (doctora en Psicología; miembro del Consejo Asesor de Mindfulness Gijón)

Trad. Ben Carral

Duana WelchLa voz y las manos de Kevin temblaban mientras me contaba lo mucho que ansiaba romper con Sheila, su novia desde hacía tres años. El problema era que le aterrorizaba el pensamiento de dejarla. Estaba acosado por preocupaciones de que pasaría: ¿Qué pasaría si no encontraba a otra persona, o a nadie mejor? ¿Qué pasaría si habiendo estado tanto tiempo con Sheila, sencillamente debía seguir con ella? ¿Qué pasaría si no soportaba dañarla de esa manera?

Pero la pregunta más importante de todas era una que no se hizo, y una que todos necesitamos hacernos. ¿Qué pasaría si sigues con la persona inadecuada?

Parte de tener citas es dañar a otras personas, de la manera menos dolorosa posible. ¿Cuánto de indolora? Y ¿qué palabras utilizar? En parte depende de la seriedad de la relación.

¿Qué decir?

Si acabáis de empezar a veros, o estás rechazando una primera cita, lo puedes hacer por teléfono y decir:

«Gracias por preguntarme, pero no siento que tengamos lo suficiente en común», o: «Muchas gracias, pero no estoy interesado».

Y si se trata de una relación más seria, que lleve más tiempo (como la de Kevin), os podéis encontrar en persona (a no ser que te sientas inseguro), y utilizar este guión:

«Realmente me ha gustado ___ de ti, pero no pienso que tengamos lo suficiente en común como para continuar, y no me siento como debería para seguir adelante juntos».

Repite cualquiera de los guiones tanto como necesites, como un disco rayado, hasta que se termine el encuentro de ruptura.

¿Por qué funciona?

Cuando realicé una encuesta que preguntaba a la gente: «¿Qué palabras te gustaría que utilizara (tu pareja) para romper contigo?», los hombres y las mujeres de todas las edades y trasfondos, en su abrumadora mayoría, quisieron honestidad, pero no brutalidad. Los respondientes prefirieron marcadamente que su antigua pareja dijera algo bueno sobre ellos, y que luego siguiera con una razón de la ruptura honesta, pero amable. Las razones más deseadas reflejaban el tema de un mal emparejamiento: «No va a funcionar», «No creo que seamos adecuados el uno para el otro», «No tenemos lo suficiente en común» o «No somos un emparejamiento lo suficientemente bueno».

Hablando con datos, están en la senda correcta para la felicidad duradera. Docenas de estudios demuestran que la similitud es el mejor camino para la extendida meta de una unión feliz. Así que decir: «No creo que tengamos lo suficiente en común para seguir», no solo es claro y conciso, es verdad, una razón profundamente enraizada en la realidad de lo que cuenta para una relación permanente feliz. Otros estudios demuestran que la amabilidad en nuestras acciones es un requerimiento básico para ser felices con cualquiera. Así que evitar culpar a los demás y, en lugar de ello, centrarse en nuestros propios sentimientos funciona. ¡Y tiene una ventaja adicional! Este método es inatacable: Sientes lo que sientes, punto.

¿Rompió Kevin? Puedes estar seguro. Y me dijo que el dolor de preocuparse por ello fue mucho peor que cómo se sintió después; después se sintió libre para encontrar un emparejamiento mejor.

El precio de encontrar a la persona adecuada es dejar a un lado a todas las inadecuadas, incluyendo a cualquiera que casi sea lo que necesitas, pero no del todo. Nadie dijo nunca: «¡Gracias por conformarte conmigo!». Libérate a ti mismo, y a esa otra persona.

Fuente:
Duane Welch, «Two Ways To Break Up Without Breaking Down», en Pof.com, 5 de febrero de 2015, visita: 12 de febrero de 2015, trad. Ben Carral.

Estar casados no es lo mismo que vivir juntos


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Por Duana Welch  (doctora en Psicología; miembro del Consejo Asesor de Mindfulness Gijón)

Trad. Ben Carral

Duana WelchEl matrimonio también hace más felices a las personas que vivir juntas (cohabitar). A pesar de las tendencias culturales hacia una creencia de que el matrimonio es simplemente una elección más de estilo de vida que no difiere de otras opciones, las personas felizmente casadas son más felices que cualquier otro grupo con el que se las compare, incluidas las solteras, las que viven juntas (cohabitan), las divorciadas, las viudas o las que salen con alguien. Esto es cierto en todas las culturas en las que se ha estudiado la cohabitación.

Cuando Linda Waite (doctora en Sociología) analizó los datos más extensos sobre matrimonio y cohabitación en Estados Unidos, descubrió que las personas casadas son más felices, de lejos. ¿Por qué? Bueno, no lo podemos saber por los experimentos, porque esta clase de estudios son correlacionales: sin una causa definitiva. Pero los estudios muestran que aunque las personas que viven juntas (cohabitan) ejercen mayor libertad que las casadas, sacrifican el apoyo a nivel esencial que solo se encuentra en el contexto comprometido del matrimonio. Por ejemplo, es igual de probable que las personas que cohabitan digan que esperan que su pareja sea fiel, pero es mucho más probable que tengan sexo fuera de su relación principal. La doctora Waite señala que debido a que las personas casadas invierten la una en la otra y en un futuro común con horizontes temporales ilimitados, los hombres y las mujeres casados viven más, están más sanos, tienen más y mejor sexo, sufren menos violencia doméstica y ganan más dinero y tienen mejores carreras profesionales. Incluso a sus hijos les va mejor prácticamente en todo.

Fuente:
Duana C. Welch, Love Factually [Ama con datos], LoveScience Media, 2015, trad. Ben Carral.