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Prueba a no ser tan natural


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Por Howard Markman (doctor en Psicología), Scott Stanley (doctor en Psicología) y Susan Blumberg (doctora en Psicología)

Trad. Ben Carral

Susan Blumberg«Es muy artificial.» Probablemente, la crítica número uno que escuchamos sobre esta técnica1 es que resulta artificial y sencillamente no es natural. No es una manera normal en que las personas hablen. Muy cierto. Fíjate, sin embargo, en la suposición que se encuentra en esta crítica: que la manera natural de hablar es normalmente superior a las maneras en que hemos aprendido a hacerlo. Si tienes hijos, ya sabes lo a menudo que demuestras que realmente no crees en ello. Hay muchas maneras naturales en que los niños se comunican con los demás, maneras que intentas ayudarles a superar enseñándoles principios y reglas sobre cómo tratar a los demás.

Al hablar sobre los conflictos y los problemas, si tu pareja y tú os veis a menudo implicados en esos comportamientos negativos que llamamos las señales de peligro de la comunicación, ¿qué tiene tan de bueno ser natural? Las señales de peligro son extremadamente naturales para muchas personas. Intenta no ser natural durante un rato. Podría gustarte realmente.

Nota de Ben

1. Los autores se refieren a la técnica hablante escuchador para tratar conflictos, pero también se aplica a cualquier otra técnica que nos haga salir de nuestro patrón habitual.

Fuente:
Howard J. Markman, Scott M. Stanley y Susan L. Blumberg, Fighting for your Marriage, 3.ª edición, John Wiley & Sons, 2010, trad. Ben Carral. (Existe una traducción al español de la primera edición publicada con dos títulos diferentes, Su matrimonia vale la pena y Salve su matrimonio.)

Las diferencias no son el problema


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Por Howard Markman (doctor en Psicología), Scott Stanley (doctor en Psicología) y Susan Blumberg (doctora en Psicología)

Trad. Ben Carral

Howard MarkmanDado que los conflictos son una parte común (y esperada) de las relaciones, muchas parejas piensan que sus diferencias y desacuerdos son los causantes de los problemas más importantes de su matrimonio. Desde luego, es más probable que haya conflictos si existen diferencias importantes en los antecedentes y puntos de vista. Pero más de treinta años de investigación con una población de parejas crecientemente diversa nos dice que el éxito en el matrimonio se encuentra más relacionado con la manera en que los miembros de la pareja gestionan sus diferencias que con la naturaleza de las mismas. No significa que las diferencias no importen. Pueden ser parte de lo que hace que dos personas se junten y también de lo que hace que, en ocasiones, resulte difícil llevarse bien. Pero el aspecto sobre el que tenéis mayor control es la manera en que los dos gestionáis cualquier diferencia que exista entre vosotros. Si queréis tener una gran relación, la manera en que gestionáis las diferencias puede importar más que cuáles sean esas diferencias.

Fuente:
Howard J. Markman, Scott M. Stanley y Susan L. Blumberg, Fighting for your Marriage, 3.ª edición, John Wiley & Sons, 2010, trad. Ben Carral. (Existe una traducción al español de la primera edición publicada con dos títulos diferentes, Su matrimonia vale la pena y Salve su matrimonio.)

Piensa mal y acabarás con tu relación


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Por Ben Carral (profesor de meditación y experto en relaciones; estudiante de Psicología)

Ben CarralHoward Markman, Scott Stanley y Susan Blumberg (todos ellos doctores en Psicología) nos cuentan en su Fighting for Your Marriage (Salve su matrimonio) (3.ª edición, John Wiley & Sons, 2010) que una de las cuatro señales de peligro en la comunicación (conductas que ponen en grave riesgo nuestras relaciones) son las interpretaciones negativas. Y esto entronca con lo que los budistas llaman comprensión correcta o punto de vista correcto.

Según los budistas, uno de los ocho pasos del llamado camino óctuple hacia la felicidad (o, mejor, hacia la satisfacción) es la comprensión correcta, que básicamente consiste en ver las cosas tal como son. En otras palabras, se trata de interpretar la realidad de manera correcta, de ver con objetividad lo que está ocurriendo. Es evidente que entender las situaciones de manera imparcial nos ayuda a gestionarlas adecuadamente. Por eso, una buena idea es preguntarnos a menudo: «¿Estoy seguro?».

Pues bien, volviendo al mundo de las relaciones, Markman y sus colegas nos advierten de que pensar mal de las intenciones de nuestra pareja es uno de los caminos que seguramente nos llevarán a experimentar problemas graves. Cuando nuestra pareja hace o dice algo que nos sienta mal, puede que tengamos la tendencia de asumir que su intención ha sido negativa, que realmente no le importamos y que nos ha querido hacer daño. Pero ¿estamos seguros?

Leer la mente de los demás es un ejercicio peligroso, especialmente cuando hacemos lecturas negativas de sus intenciones. A falta de una evidencia sólida, es más seguro conceder el beneficio de la duda antes que asumir lo peor. Quizá nuestra pareja no quiso dañarnos después de todo, quizá no prestó la atención suficiente porque está pasando un mal día. También podemos preguntarnos: «¿Cuál es su intención positiva?», es decir, qué quería conseguir cuando dijo o hizo aquello que nos ha hecho sentir mal. ¿Podemos hablar con amabilidad y cariño? ¿Podemos acercarnos a ella y compartir nuestro dolor? ¿Podemos preguntarle sinceramente cómo se encuentra e interesarnos por ella? Así empezamos a entender la situación con más claridad y emprendemos un camino más saludable.

Markman y sus colegas también hacen referencia a un estudio de Frank Fincham y Thomas Bradbury (ambos doctores en Psicología) gracias al cual descubrieron que albergar pensamientos negativos acerca de los demás hace más probable que nos respondan con hostilidad y rechazo. Y aunque a veces es necesario enfrentar la hostilidad y el rechazo (por ejemplo, son dos armas utilizadas a menudo por los manipuladores), por lo general resulta más conveniente evitarlo en la medida de la saludablemente razonable.

Por su parte, Amir Levine (doctor en Psiquiatría) y Rachel Heller (magíster en Psicología) nos cuentan en su Attached (Maneras de amar) (Tarcher/Penguin, 2010):

Una palabra general de consejo: Siempre es más eficaz asumir lo mejor en situaciones de conflicto. De hecho, esperar lo peor (lo que resulta típico en personas con estilos de apego inseguros) a menudo funciona como una profecía autocumplida. Si asumes que tu pareja actuará de manera dañina o te rechazará, automáticamente responderás a la defensiva, comenzado así un círculo vicioso de negatividad.

Por tanto, haríamos bien en no dar las cosas por sentado y conceder al menos el beneficio de la duda a nuestra pareja. Tampoco se trata de verlo todo de color rosa porque sí, sino de intentar ser objetivos y actuar desde la empatía. «¿Estoy seguro de que mi pareja ha querido dañarme? ¿Estoy seguro de que no le importo?» Probablemente no, así que resulta más adecuado y saludable pensar que quizá no quiso hacerme daño y que realmente sí le importo. Todos cometemos errores, especialmente cuando estamos sometidos a mucho estrés. Quizá mi pareja necesite mi cariño ahora más que nunca. Quizá estemos realizando una lectura más negativa de la cuenta porque nosotros mismos estamos teniendo un mal día.

En resumen, las interpretaciones negativas nos llevarán a experimentar problemas graves, por lo que, ante la ausencia de una evidencia bien sólida, es mejor ser generosos y pensar bien de nuestra pareja (de cualquier persona en realidad), acercarnos a ella con empatía y amabilidad. De esta manera, podemos convertir un pequeño conflicto en una maravillosa oportunidad para profundizar amorosamente nuestra relación.