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Creo en el matrimonio


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Por Susan Heitler (doctora en Psicología)

Trad. Ben Carral

Susan HeitlerCreo que en el matrimonio. El matrimonio abre la puerta a muchas de las bendiciones más gratificantes de la vida, desde compartir un café por la mañana a compartir la cama por la noche. En mi opinión, el matrimonio es uno de los privilegios fundamentales de la vida y la estructura básica de una sociedad estable.

Fuente:
Susan Heitler, The Power of Two: Secrets to a Strong & Loving Marriage [La potencia de dos: secretos para un matrimonio fuerte y amoroso], New Harbinger Publications, 1997, trad. Bem Carral.

Cómo expresar tus sentimientos… y  cómo no hacerlo


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Por Susan Heitler (doctora en Psicología)

Trad. Ben Carral

Decir lo que sientes puede intensificar tus conexiones… o puede arruinarlas

Susan HeitlerEstamos diseñados para tener sentimientos.  Si los expresamos de manera molesta, este diseño puede suscitar una desconexión en nuestras relaciones. Al contrario, expresar los sentimientos de manera segura puede hacer que nos sintamos más conectados, especialmente con nuestros seres queridos. Por tanto, si quieres sentirte cerca de las personas y ser capaz de mantener tus relaciones íntimas, resulta vital que sepas expresar los sentimientos con tacto.

Compartir sentimientos  te permite hablar de la situación que causa los sentimientos. De esta manera, tú y las demás personas implicadas en la situación podéis averiguar qué hacer al respecto. De lo contrario, los sentimientos negativos se enconan, los problemas persisten o empeoran y vuestra relación sufre.

Por consiguiente, si quieres ser capaz de arreglar los problemas matrimoniales, resulta especialmente clave que aprendas a expresar los sentimientos sin ser grosero ni dañino

¿Cuál es un comienzo fiable para expresar tus sentimientos?

A menudo, compartir sentimientos de manera eficaz comienza con dos palabras sencillas: «Me siento…» . Rellena el espacio en blanco con una palabra de sentimiento única como exhausto, encantado o confuso.

Si tienes problemas para identificar el sentimiento, puedes recurrir a una lista de opciones. Prueba a escoger una de estas cuatro palabras básicas: enfadado, triste, contento o asustado.

¿Cuál es el error más común que la gente comete al intentar compartir sus sentimientos?

Demasiado a menudo, en vez de decir: «Me siento…», la gente empieza con la frase equivocada: «Me haces sentir…».

Como terapeuta matrimonial, «¡Me haces sentir…!» es una de las frases que me estremecen cuando la oigo. Y la oigo demasiado a menudo, no porque esté trabajando con malas personas, sino porque la mayoría de las personas no son conscientes de que «Me haces sentir…» casi siempre suscita sentimientos de daño y discusiones.

¿Por qué la frase «Me haces sentir…» provoca que una discusión sobre sentimientos empiece mal una y otra vez?

He aquí cinco razones por las que merece la pena que elimines la frase de tu vocabulario.

Cuando comprendas las muchas maneras en que este comienzo es contraproducente, es de esperar que te sientas mucho más abierto a aprender nuevas y más eficaces maneras de expresar tus sentimientos.

Problema 1: «Me haces sentir…» se entiende como una acusación, una expresión de culpa, no una expresión de tus sentimientos.

La expresión de sentimientos, y especialmente de sentimientos vulnerables, como «triste», «confuso» o «ansioso», suscitan la empatía de la mayoría de los oyentes. Por el contrario, las acusaciones son molestas, y suscitan defensividad y antagonismo.

Compara las dos oraciones siguientes. ¿Cuál preferirías escuchar?

Grupo A: «Me siento incómodo.» «Me siento triste.» «Me siento estúpido.»

Grupo B: «Me haces sentir incómodo.» «Me haces sentir triste.» «Me haces sentir estúpido.»

¿Puedes sentir la diferencia? Si no puedes, vuelve a leerlas, despacio y en voz alta.

Problema 2: «Me haces sentir…»  nos quita poder.

«Me haces sentir frustrado» responsabiliza a tu oyente de tus sentimientos, entregando el poder de arreglar tus sentimientos negativos a la persona a la que has culpado y haciéndote sentir impotente respecto a cualquier cosa que tú podrías hacer para sentirte mejor. La oración te convierte en una víctima desvalida. Eso puede inducir culpa en tu pareja, pero a costa de dejarte impotente a ti mismo.

Por contraste, «Me siento frustrado…» describe tu propia experiencia subjetiva, abriendo la posibilidad de que tu consciencia y comprensión te empoderen a clarificar una visión de qué hacer para sentirte mejor. Quizá tu frustración sea el resultado de estar cansado, hambriento o sobrecargado. Quizá la frustración venga de una situación desafiante que requiere pensar cuidadosamente para averiguar cómo solucionarla.

Expresar tus sentimientos comenzando con el pronombre me y la frase: «Me siento…», te empodera porque abre la puerta a que te centres en tu dilema y encuentres soluciones.

Problema 3: «Me haces sentir…» suscita acusaciones a la contra.

La frase es provocativa porque suena como un ataque directo, una afirmación de que «tú» me estás haciendo algo malo. Los ataques dan lugar a contraataques, así que es probable que en poco tiempo vuestra conversación se convierta en una discusión acalorada.

Un ejemplo:

Linda: Me haces sentir poco atractiva. Casi nunca me haces un cumplido.

Len: Bueno, eso es porque tú me haces sentir un marido horrible… [y empiezan el camino de la pelea].

Cuando Len oye el «Me haces sentir» de Linda, escucha la acusación y deja de escuchar las preocupaciones de ella.

Por contraste, cuando otra pareja, Gina y Gerald, afrontan la misma situación con un comienzo distinto: «Me siento…», el diálogo se vuelve bastante productivo.

Gina:  Me siento poco atractiva. Cuando casi nunca me haces un cumplido, creo que no debo tener un buen aspecto para ti.

Gerald: Lamento mucho que te sientas así. De hecho, es mucho más triste porque siempre me gusta tu aspecto. Creo que probablemente dé por hecho tu buen aspecto en vez de decirte lo mucho que valoro tus ropas, tu pelo y especialmente tu sonrisa. Quizá también últimamente he estado tan preocupado por el trabajo que no me he fijado en mucho más.

Gina: Estoy tan contenta de que estamos hablando de esto. Ya me siento mejor, al comprender más acerca de lo que te pasa, y también al pensar en cómo he sentido de repente este resurgimiento de querer cumplidos.

Al empezar con las palabras «Me siento…», Gina suscita empatía en vez de acusaciones a la contra.

Problema 4: «Me haces sentir…» se basa en un malentendido acerca de qué desata los sentimientos.

Por lo general, una persona por sí misma no es la que hace sentir algo a otra. Lo que importa es lo que una persona dice (o hace) junto con la interpretación subjetiva de la otra persona acerca de las palabras o acciones.

Por ejemplo, si intentas hacerme reír, puedo responder con una diversión apacible, pero también puedo responder con desdén, con molestia, con frustración o con gran afecto. Es una combinación de lo que tú dices o haces y de lo que yo aporto a la situación en términos de mi manera de verla. Es decir, la respuesta de un oyente viene tanto de factores internos al oyente como de la persona que dice o hace algo.

En resumen, una persona por sí misma puede influenciar, pero no hacer que otra se sienta mal, o bien.

Problema 5: «Me haces sentir…» hace que te centres en tu pareja, y aparta tu atención de la persona a la que eres responsable de entender, que eres tú mismo.

«Me haces sentir…» seguida de una emoción negativa te pone en una posición de crítica hacia tu pareja. Una posición mucho mejor es la de autodescubrimiento empático. «Me siento…» inicia una exploración de lo que tú mismo estás sintiendo y de por qué. Por ejemplo: «Me siento abandonado cuando traes trabajo a casa por la noche, dejándome solo… Quizá necesite expandir mis maneras de entretenerme por mí mismo para disfrutar de las noches en vez de añorar tu atención. Me solía gustar leer novelas…». [Nota de Ben: Otra respuesta, seguramente más adecuada y productiva, sería reconocer nuestra necesidad natural de cercanía con nuestra pareja: «Me siento triste (sentimiento) cuando traes trabajo a casa (observación), porque después de todo el día necesito sentirte cerca y compartir contigo (necesidad); además, me asusta que nos distanciemos (sentimiento). ¿Sería posible que te organices de otra manera para que podamos pasar un tiempo juntos? (Petición)». El problema es que muchos profesionales de la vieja escuela siguen sin comprender que la «dependencia emocional no es inmadura ni patológica», sino nuestra mayor fortaleza.]

Así que volviendo a la cuestión de cómo expresar los sentimientos, aquí siguen cinco guías para tener éxito.

  1. Haz una pausa para etiquetar tu sentimiento interno.
  2. Si la palabra es enfurecido o enfadado, cálmate antes de empezar a hablar. Entonces encuentra una palabra más calmada y vulnerable para el sentimiento que aún sientes, algo como triste o asustado. [Nota de Ben: Es importante que aprendamos a distinguir la ira primaria de la secundaria, pero lo dejaremos para un artículo futuro.] Palabras que etiquetan el sentimiento vulnerable que subyace bajo la ira optimizan la probabilidad de que seas escuchado sin defensividad. Asegúrate también de mantener un tono de voz calmado. Una voz enfadada suscita como respuesta una voz enfadada.
  3. Inicia lo que digas con «Me siento…», «Me sentí…» o «Me he sentido…». Y llena el espacio en blanco.
  4. Explica el origen del sentimiento. Un buen comienzo para esta explicación es: «Me preocupa que…».
  5. Si necesitas especificar el papel de tu pareja en el sentimiento, comienza esa oración con: «Cuando tú…». Por ejemplo, «Cuando (tú) llegaste tan tarde de la bolera la última noche, me sentí muy asustada». Sigue entonces con: «Me preocupaba que…», y estarás en camino hacia una comprensión mutua.

Resumiendo

Resumiendo, la manera en que expresas los sentimientos supone una gran diferencia en cuanto a la receptividad con que serán escuchados.

Al mismo tiempo, la persona con la que compartes tus sentimientos tiene un papel muy importante en si la discusión será positiva o no. Por ejemplo, las personas narcisistas pueden arder en irritación al escuchar los sentimientos de vulnerabilidad de la pareja sin importar cómo hayan sido expresados. Afortunadamente, estas personas son la excepción.

Generalmente, si sigues las guías presentadas antes sobre cómo expresar los sentimientos, de manera que consigas evitar el «Me haces sentir…», es probable que compartir cómo te sientes lleve a mejorar las situaciones que te están dando problemas. Igualmente importante, es probable que compartir tus sentimientos internos mejore el sentimiento de cercanía entre vosotros.

Intimidad viene de la palabra latina intima, que se refiere a los revestimientos delicados y vulnerables de los tejidos más internos del cuerpo.  Comparte sentimientos íntimos con éxito y es probable que fluyan sentimientos de amor. [Nota de Ben: Realmente parece que el origen etimológico de intimidad es intimus, que significa «lo más interior».]

Fuente:
Susan Heitler, «How to Express Feelings… and How Not to», en Psychologytoday.com, 23 de mayo de 2013, visita: 26 de octubre de 2014, trad. Ben Carral.